Abriendo miradas: Campo de Cooperación en Familia

Este verano tuve la oportunidad de participar, junto con mi hijo, en el Campo de Cooperación en Familia de la Fundación Acción Geoda en el Alto Atlas marroquí. Viajamos varias familias —algunas amigas de antes, otras que ya sentimos parte de la nuestra desde entonces— y regresamos con la sensación de que algo dentro se había movido para siempre.
Más que turismo: un encuentro transformador

Además de maravillarnos con los paisajes de Ifoulou, nuestro campamento base, y otros pueblos en el valle del Tessaout, pudimos acercarnos a los proyectos de desarrollo que Acción Geoda impulsa desde hace casi dos décadas: iniciativas con mujeres, acceso al agua, educación, salud… Yo ya había participado hace siete años en una caravana de salud y me impresionó comprobar la evolución en las condiciones de vida de los pueblos a los que atiende Acción Geoda desde entonces. Queda camino por recorrer, especialmente en el papel de las mujeres que sostienen con fortaleza a sus familias y hogares, pero siguen aplastadas por sus padres, hermanos, maridos y, después, hijos. Sin embargo, el avance es visible y esperanzador. 
Seamos realistas. No íbamos a “cambiar la vida” de nadie durante esos siete días. La propuesta era mucho más sencilla, y quizá por eso tan potente: convivir, conocer, compartir. Nos abrieron sus casas y nos ofrecieron té; amasamos pan juntos, bailamos, jugamos, visitamos escuelas, nos bañamos en el río y organizamos un minitorneo de fútbol. Nada demasiado ambicioso… ¿o tal vez sí? Porque en lo pequeño se cuelan los cambios grandes.
Cuando el idioma común es el juego

Nuestros peques no veían “diferencias raciales” ni “brechas socioculturales”. Veían otros niños y niñas con quienes jugar. Bastó una pelota y dos piedras para marcar porterías. Chapuzones en el río, barro en las manos, canciones, bailes, versiones locales de juegos tan universales como la zapatilla por detrás o las sillas. Con ganas de pasarlo bien y conectar, el entendimiento llega solo.
Al final lo que veían no era ni más ni menos que otros niños/as. De aquí, de allí, con lenguas distintas… pero niños/as. No “esta gente”. No colectivos abstractos que suscitan pena, solidaridad automática o condena en bloque. Solo personas con las que a ratos conectas, a ratos discutes porque alguien metió un gol dudoso. Igual que en cualquier patio de colegio.

Personas, no colectivos
Como madre, me preocupa el creciente alcance del discurso de odio y el impacto que puede tener en la mirada de mi hijo según crezca. Estos días hemos visto cómo en Torre Pacheco la tensión se alimenta de estereotipos, miedos y titulares que convierten a las personas en dianas colectivas. No son personas individuales, son “esa gente”. Y bajo esa categoría cabe de todo, ya sea para idealizar o para demonizar.
Frente a esa espiral, la experiencia en el Atlas nos recordó que existe otra manera de relacionarnos: sin edulcorar la realidad, pero limpiando la mirada de juicio previo. En mi hijo y sus compañeros/as de aventura encontré ese espejo.
La sabiduría de la mirada infantil

Nuestros hijos/as no sentían lástima por quienes tenían menos recursos; de hecho, a veces envidiaban su “libertad”, con menos ojos adultos encima. No miraban “desde arriba”, sino de igual a igual: “me has quitado la pelota”, “eso no vale”, “¡penalti!”. En esa horizontalidad hay un aprendizaje inmenso para quienes a menudo filtramos la realidad a través de categorías y prejuicios.
Cuánto valor tiene reaprender a mirar así: a las personas concretas, no al bloque en el que las colocamos. Sea para victimizarlas (pobrecitos) o para condenarlas (delincuentes), perdemos humanidad en el camino. Nuestros hijos/as parecen saberlo de manera natural. Tal vez nuestro trabajo como personas adultas sea recordar y proteger esa mirada limpia.
Gracias, Acción Geoda, por abrirnos las puertas, por cuidarnos y enseñarnos, y por ayudarnos a aprender de nuestros hijos e hijas. A veces, para cambiar el mundo, basta con recordar cómo mirarlo sin prejuicios. Si te apetece saber más sobre los Campos de Cooperación en Familia o sobre los proyectos de la Fundación en el Atlas, te invito a visitar la web de Acción Geoda y descubrir cómo participar o apoyar.
Texto: Madre participante en el Campo de Familias de la Fundación Acción Geoda.

