| Abril 07 - Descubriendo el valle del rÃo Tessaout |
|
En el transcurso de un maravilloso viaje a Marruecos en la Semana Santa del 2007 durante 15 dÃas, hicimos una ruta por el Alto Atlas entre Demnate y Ouarzazatte que leÃmos en internet que era muy auténtica. La ruta fue increÃble con un paisaje que hasta entonces nunca habÃa visto (en medio de la alta montaña, con la majestuosidad de tantas cumbres, un terreno muy árido, con un terreno a veces blanco, otras ocre y otras rojizo; en partes semidesértico, otras veces grandes pedreras y la mayorÃa del tiempo una gran aridez. Con unos pueblos perfectamente camuflados en medio de ese paisaje natural prácticamente virgen), pero lo que sin duda más nos sorprendió ese dÃa, fue descubrir que una gente abandonada por todos, era tan generosa.
La ruta era muy larga, e hicimos noche en el camino, en la presa Moulay Yossouef (lo escribo de memoria), esta presa recoge el agua del rÃo Tessaout, que viene desde uno de los desagües de los neveros del impresionante monte M’Goun. Paramos en ese pueblo porque vimos una tienda y un bar y nos lanzamos a preguntarles donde podÃamos dormir, habÃa empezado a llover fuerte y no nos apetecÃa mojarnos mucho. El hombre de la tienda fue muy amable, le estuve preguntando el camino para llegar a Toufrine. Cuando ya me lo explicó, le pregunté por un sitio para dormir y me dijo que no habÃa ninguno, yo le dije que aunque fuera un lugar al resguardo de la lluvia y, instantáneamente le pidió a uno que estaba que cuidara la vacÃa tienda supermercado y nos dijo que le acompañáramos al bar. Allà estuvo hablando con el dueño un instante y ya llegaron los dos medio corriendo bajo la lluvia, con las manos abiertas, diciéndonos que adelante, que podÃamos dormir en el bar. La noche fue muy bonita, jugamos al billar con ellos, hablamos de religión, de mujeres (como siempre sólo vimos a los hombres) y de la vida en general, nos caÃmos muy bien mutuamente, eso se nota. Por la mañana nos prepararon el desayuno y cuando fuimos a pagar, al principio, no querÃa. Insistimos mucho y nos cobró un poco, pero sin duda mucho menos de lo que le habrÃamos pagado, por devolverles en parte toda la generosidad y cariño que nos habÃan dado. Salimos para Toufrine y empezó todo este proyecto de cooperación al entrar en el valle del rio Tessaout, para eso dejamos la carretera por la que Ãbamos. (ahora pienso que quizá esa visita a Moulay ya nos preparó el cuerpo para que ocurriera, o quizá es que ya era el momento en que nos tocaba hacerlo, quien sabrá nunca. ![]() Paramos a comer al lado del rio Tessaout, a las afueras de ifoulou, ahora lo sé porque me acuerdo del cartel de la asociación que luego he fotografiado. Bueno, paramos allÃ, y preparamos en un improvisado mantel con un montón de cosas para comer distintas, todas muy ricas (fruta, ensalada, chacinas, pan, etc.) y, como ocurre en todo Marruecos, al instante aparecieron una multitud de niños y personas que nos rodearon. Pero esta vez, y de forma muy sorprendente, nadie nos pedÃa nada, nadie nos molestó mientras comÃamos. De repente, cuando ya estábamos acabando, alguien le ofreció a dos niñas pequeñitas que miraban con unos grandes ojos negros, unos gajos de naranja, y claro, ante tal ofrecimiento por nuestra parte, ya todos empezaron a pedirnos cosas para comer. Obviamente ya no comimos , pero no nos importó, porque lo que habÃamos visto fue algo muy difÃcil de entender, como pasando hambre, como viéndonos a nosotros -ricos occidentales que viajábamos en fuertes 4x4 con todo tipo de cosas útiles e inútiles– comiendo de todo, como estaban allà callados, sin pedir nada. Como era que pensaban que nadie les iba a dar nada.  Cuando salÃamos del valle, en lo alto de un collado que ya nos alejaba definitivamente del rÃo Tessaout, poniéndonos en otro valle, Fer dijo a la cámara que tenÃa que hacer algo, al instante tanto Vam como Yess se ofrecieron para ayudar en lo que pudieran, y entre ese estado y esas palabras decidimos que esa vez no iba a ser sólo una palabra bonita dicha en un momento especial, sino que iba a ser un proyecto de ayuda real. Y para reforzarnos un poco más en que es posible ayudar, cuando acabábamos ya la ruta, vimos un convoy de una ONG murciana (Azul en Acción), que entraban a repartir material escolar y medicamentos en alguno de los valles de la zona. Este proyecto, esta web, este colectivo, es el fruto de ese sentimiento. Confiamos poder llevarlo a cabo y en breve hacer que esta web no sólo contenga proyectos, sino realidades que ayuden a vivir mejor a esta gente tan extraordinaria. ![]()
|


 












